10 verbos del papa Francisco para ayudar a los más vulnerables y pobres

10 verbos del papa Francisco para ayudar a los más vulnerables y pobres

Publicado el 21/05/2020
Equipo Editorial HN

El papa Francisco lanzó mensaje para sensibilizar al mundo sobre el “drama de los desplazados internos” un “drama a menudo invisible, que la crisis mundial causada por la pandemia del COVID-19 ha agravado”. 

«Las fricciones y las emergencias humanitarias, agravadas por las perturbaciones del clima, aumentan el número de desplazados y repercuten sobre personas que ya viven en un estado de pobreza extrema. Muchos países golpeados por estas situaciones carecen de estructuras adecuadas que permitan hacer frente a las necesidades de los desplazados» (Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede9 enero 2020).

Precisamente, en su mensaje de Pascua, afirmó que no es tiempo para la indiferencia, el egoísmo y la división. En el mensaje 2020 a favor de los desplazados internos, denunció el silencio dramático alrededor de su situación en medio a esta crisis mundial por la pandemia por el coronavirus.

 

“Durante el 2020, el silencio se apoderó por semanas enteras de nuestras calles. Un silencio dramático e inquietante, que, sin embargo, nos dio la oportunidad de escuchar el grito de los más vulnerables, de los desplazados y de nuestro planeta gravemente enfermo”.

 

El Pontífice instó a escuchar el grito de dolor de los más necesitados. “Y, gracias a esta escucha, tenemos la oportunidad de reconciliarnos con el prójimo, con tantos descartados, con nosotros mismos y con Dios, que nunca se cansa de ofrecernos su misericordia”.

Francisco recordó que la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integralha publicado las “Orientaciones Pastorales sobre Desplazados Internos” (Ciudad del Vaticano, 5 mayo 2020) un documento que desea inspirar y animar las acciones pastorales de la Iglesia en este ámbito concreto.

El Pontífice ha manifestado que la crisis mundial por la pandemia del Covid-19 aumenta el drama a menudo invisible de los desplazados internos y ha empañado “muchas otras emergencias humanitarias que afligen a millones de personas”. 

La crisis social y economía por su “gravedad y extensión”, ha relegando “iniciativas y ayudas internacionales, esenciales y urgentes para salvar vidas, a un segundo plano en las agendas políticas nacionales”. 

Pero, afirma el Papa, «este no es tiempo del olvido. Que la crisis que estamos afrontando no nos haga dejar de lado a tantas otras situaciones de emergencia que llevan consigo el sufrimiento de muchas personas» (Mensaje Urbi et Orbi, 12 abril 2020).

Por eso, extendió su mensaje no solo a los desplazados internos , sino a “todos los que han experimentado y siguen aún hoy viviendo situaciones de precariedad, de abandono, de marginación y de rechazo a causa del COVID-19”. De hecho, el Pontífice ha enviado respiradores para hospitales en Siria, entre otras ayudas y exhorta a multiplicar las iniciativas de solidaridad.

 

Acoger, proteger, promover e integrar

El Papa invitó a responder a este reto pastoral con los cuatro verbos que señaló en el Mensaje para esta  misma Jornada en 2018: acoger, proteger, promover e integrar.  “A estos cuatro, quisiera añadir ahora otras seis parejas de verbos, que se corresponden a acciones muy concretas, vinculadas entre sí en una relación de causa-efecto”. 

Aleteia

Conocer para comprender 

Es necesario conocer para comprender. El conocimiento es un paso necesario hacia la comprensión del otro. Lo enseña Jesús mismo en el episodio de los discípulos de Emaús: «Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo» (Lc 24,15-16). 

Los desplazados y migrantes no son sólo números. “¡Pero no son números, sino personas! Si las encontramos, podremos conocerlas. Y si conocemos sus historias, lograremos comprender. 

Podremos comprender, por ejemplo, que la precariedad que hemos experimentado con sufrimiento, a causa de la pandemia, es un elemento constante en la vida de los desplazados”. 

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ANGELOS TZORTZINIS / AFP

Prójimos para servir 

Hay que hacerse prójimo para servir. “Parece algo obvio, pero a menudo no lo es. «Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó» (Lc 10,33-34). 

Los miedos y los prejuicios —tantos prejuicios—, nos hacen mantener las distancias con otras personas y a menudo nos impiden “acercarnos como prójimos” y servirles con amor. 

Acercarse al prójimo significa, a menudo, estar dispuestos a correr riesgos, como nos han enseñado tantos médicos y personal sanitario en los últimos meses. Este estar cerca para servir, va más allá del estricto sentido del deber. El ejemplo más grande nos lo dejó Jesús cuando lavó los pies de sus discípulos: se quitó el manto, se arrodilló y se ensució las manos (cf. Jn 13,1-15). 

A Yagma, au nord de Ouagadougou.

Reconciliarse y escuchar 

“Para reconciliarse se requiere escuchar. Nos lo enseña Dios mismo, que quiso escuchar el gemido de la humanidad con oídos humanos, enviando a su Hijo al mundo: «Porque tanto amó Dios al mundo, que entreg a su Unigénito, para que todo el que cree en él […] tenga vida eterna» (Jn 3,16-17). 

El amor, el que reconcilia y salva, empieza por una escucha activa. En el mundo de hoy se multiplican los mensajes, pero se está perdiendo la capacidad de escuchar. Sólo a través de una escucha humilde y atenta podremos llegar a reconciliarnos de verdad”. 

POPE
©ServizioFotograficoOR-CPP-AI

Crecer y compartir 

El Papa insiste que “para crecer hay que compartir”, así como lo hizo ejemplarmente la primera comunidad cristiana, que hizo de la acción de compartir uno de sus pilares fundamentales:

En su mensaje insistió que las personas deben compartir. “Dios no quiso que los recursos de nuestro planeta beneficiaran únicamente a unos pocos. ¡No, el Señor no quiso esto! Tenemos que aprender a compartir para crecer juntos, sin dejar fuera a nadie. La pandemia nos ha recordado que todos estamos en el mismo barco.

Darnos cuenta que tenemos las mismas preocupaciones y temores comunes, nos ha demostrado, una vez más, que nadie se salva solo. Para crecer realmente, debemos crecer juntos, compartiendo lo que tenemos, como ese muchacho que le ofreció a Jesús cinco panes de cebada y dos peces… ¡Y fueron suficientes para cinco mil personas! (cf. Jn 6,1-15). 

POPE REFUGEES
M.MIGLIORATO/CPP/CIRIC
22 juin 2016 : Le pape François pose entouré d'un groupe de réfugiés lors de l'audience hebdomadaire au Vatican, Rome, Italie.June 22, 2016: Pope Francis poses surrounded by a group of refugees attending his weekly general audience at St Peter's square, Vatican.

Involucrar para promover 

“Se necesita involucrar para promover. Así hizo Jesús con la mujer samaritana (cf. Jn 4,1-30). El Señor se acercó, la escuchó, habló a su corazón, para después guiarla hacia la verdad y transformarla en anunciadora de la buena nueva: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?» (v. 29).

A veces, el impulso de servir a los demás nos impide ver sus riquezas. Si queremos realmente promover a las personas a quienes ofrecemos asistencia, tenemos que involucrarlas y hacerlas protagonistas de su propio rescate. La pandemia nos ha recordado cuán esencial es la corresponsabilidad y que sólo con la colaboración de todos —incluso de las categorías a menudo subestimadas— es posible encarar la crisis.

Debemos «motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad» (Meditación en la Plaza de San Pedro, 27 marzo 2020).

MIGRANT,POPE FRANCIS
Alessadro Bianchi | AFP

Colaborar para construir 

“Es indispensable – afirmó el Papa – colaborar para construir. Esto es lo que el apóstol san Pablo recomienda a la comunidad de Corinto: «Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir» (1 Co 1,10).

La construcción del Reino de Dios es un compromiso común de todos los cristianos y por eso se requiere que aprendamos a colaborar, sin dejarnos tentar por los celos, las discordias y las divisiones. Y en el actual contexto, es necesario reiterar que: «Este no es el tiempo del egoísmo, porque el desafío que enfrentamos nos une a todos y no hace acepción de personas» (Mensaje Urbi et Orbi, 12 abril 2020).

Para preservar la casa común y hacer todo lo posible para que se parezca, cada vez más, al plan original de Dios, debemos comprometernos a garantizar la cooperación internacional, la solidaridad global y el compromiso local, sin dejar fuera a nadie”, concluyó el Papa.