¿Deberías poner nombre a tu ángel de la guarda?

¿Deberías poner nombre a tu ángel de la guarda?

Publicado el 29/10/2019
Equipo Editorial HN


En los últimos años ha sido popular entre muchos cristianos poner nombre a su ángel de la guarda o rezar una novena para descubrir su nombre. Esta devoción a menudo tiene historias milagrosas adjuntas, en las que las personas afirman que descubrieron el nombre de su ángel.

Si bien las historias parecen confirmar la legitimidad de tal práctica, la Iglesia católica ha sido muy clara sobre su postura al nombrar a los ángeles.

En el Directorio sobre la piedad popular, la Iglesia proclama: “La práctica de asignar nombres a los Santos Ángeles debe ser desaconsejada, excepto en los casos de Gabriel, Rafael y Miguel, cuyos nombres están contenidos en la Sagrada Escritura”.

¿Por qué la Iglesia desalienta esta práctica?

Una de las razones es que un nombre expresa una autoridad sobre otra persona. Si sé tu nombre, puedo llamarte cuando quiera y puedo sentir cierta autoridad sobre ti.

No tenemos autoridad sobre nuestros Ángeles Guardianes. Solo reconocen una autoridad: Dios mismo.Podemos pedir su ayuda o ayuda, pero no debemos sentir que están a nuestra entera disposición.

La Iglesia entonces nos desalienta de nombrar a nuestros Ángeles Guardianes ya que podemos recibir un nombre en oración, pero puede que no esté divinamente inspirado. Podría estar influenciado por el diablo o por nuestros propios pensamientos humanos.

Tenemos solo tres nombres de ángeles confirmados en las Escrituras, por lo que cualquier otro nombre que deduzcamos es difícil de confirmar como inspirado por Dios.

Esta postura también está destinada a proteger a los fieles de ciertos peligros espirituales que podrían surgir de la “adoración de los ángeles”.

Existe una “religión” de personas que adoran a los seres angelicales y afirman conocer los nombres de varios ángeles. Es un camino peligroso ya que los ángeles que estas personas adoran pueden ser demonios disfrazados, tratando de alejarlos de Dios.

Sobre todo, debemos tener la confianza de que tenemos un ángel asignado para protegernos y que Dios lo envía para nuestra ayuda. No necesitamos saber su nombre y podemos estar seguros de que podemos tener una relación personal con él sin esa información.