Un cáncer infantil, una prueba familiar

Un cáncer infantil, una prueba familiar

Publicado el 19/12/2019
Equipo Editorial HN


Son unas fotos que preferiríamos no ver. Sin embargo, son paradójicamente necesarias para subrayar cómo la vida de una familia puede verse conmocionada por la enfermedad de un hijo. Kaitlin Burge realizó estas fotografías en enero, pero todavía representan una “jornada típica de la vida” de su hijo, quien recibió un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda hace más de un año. 

El joven Beckett toma una pastilla quimioterapéutica todas las noches, además de sus visitas mensuales a una clínica donde recibe sesiones de quimio. El tratamiento provoca unos vómitos que marcan el ritmo del día a día en sus ratos de juego y en sus noches. Una realidad insoportable para el niño, pero también para sus hermanos y el toda la familia.

“Estar al lado de su hermanito, sostenerle de la mano o acariciarle la espalda. Pasar de trece kilos a nueve. Así es el cáncer infantil. Lo tomas o lo dejas”, comenta la madre en Facebook.

 

Sus fotos muestran la realidad del cáncer y sus consecuencias para la familia. “Nuestra familia ha estado dividida”, declaró en CNN. Mi hija de 23 meses tuvo que irse a casa de su abuela. Todos estamos muy cansados. Hemos perdido muchos amigos y otras relaciones se ponen a prueba. Ya no podemos vivir como antes”.

El cáncer infantil, un reto para toda la familia

Para Kaitlin, concentrarse en la salud de Beckett significa dedicar menos tiempo a sus otras dos hijas, Aubrey, de 5 años, y la más pequeña, de 23 meses. “Hay que ganar la lucha contra el cáncer, pero no hay que olvidar a los hermanos y hermanas del niño enfermo. Porque a menudo se les olvida. Sin embargo, hacen muchos sacrificios de los que la gente de su entorno no se da cuenta”, afirmó Kaitlin. 

Sacrificios como los de Aubrey, que ha permanecido junto a su madre y su hermano en el hospital y luego en la casa. “Al principio, mi hija no entendía por qué su hermano menor, que antes era tan travieso y juguetón, ahora dormía todo el tiempo, no podía caminar solo o faltaba continuamente al colegio. Su mundo se vino abajo”, confesó en CNN. Según este medio, Beckett terminará su tratamiento en agosto de 2021. Toda una eternidad para la familia de Kaitlin Burge.