Socorro, mis padres trabajan demasiado

Socorro, mis padres trabajan demasiado

Publicado el 27/01/2020
Equipo Editorial HN


Los hijos necesitan a papá y mamá no solo en los primeros años de crianza sino también en el proceso que les lleva hasta la madurez psicológica. Podríamos decir que esta no se alcanza plenamente a una edad determinada, ni siquiera se vincula directamente con la mayoría de edad legal (18 años en la mayoría de países del mundo).

La etapa de formación en que los padres son necesarios se extiende hasta que los hijos han superado la adolescencia y están preparados para la toma de decisiones autónoma, libre y responsable.

Ocurre que muchos niños no cuentan con el acompañamiento y la educación necesaria por parte de los padres debido a que estos enfocan su vida al trabajo por encima de las responsabilidades familiares.

BORED LITTLE BOY
By Joshua Resnick | Shutterstock

“Niños de la llave”

Los padres trabajan muchas horas al día a veces porque no queda otra solución. Entre las familias trabajadoras pobreshay muchos “niños de la llave” que van y vuelven del cole solos y se encuentran solos en casa hasta la noche.

Debido a la crisis económica o a situaciones familiares difíciles, muchos padres deben dedicar una larga jornada al trabajo, incluso lejos del hogar, para llevar el sustento a casa.

MOTHERHOOD
Shutterstock | Fotoluminate LLC
Un abrazo de papá o mamá nunca se puede sustituir pero los migrantes tratan de no perder el vínculo con sus hijos por medio del teléfono y las videollamadas.

La difícil situación de los padres migrantes

En muchas familias se recurre a la migración para poder enviar remesas que permitan a los hijos llevar una vida digna.

Los niños, en esos casos, ven en los padres una muestra grande de amor que, a su medida, ellos mismos tratan de explicarles para que el pequeño comprenda por qué papá o mamá está en otra ciudad o en otro país, por temporadas o para varios años.

Los niños los echan de menos pero se saben amados y gracias a las comunicaciones, esos padres se esmeran por seguir educándolos a distancia: por videollamada o por voz al menos.

Sin embargo, también son miles los niños que teniendo a sus padres cerca físicamente, no están suficientemente atendidos.

¿Te enteras de cosas de tus hijos el día de Navidad, cuando hablan con otros familiares? No esperes a que sea el otro cónyuge o un profesor quien te hable de un problema que tú tenías ante los ojos pero no viste por falta de dedicación a tu hijo.

Tampoco esperes a que sea el niño quien te diga que necesita que le dediques más tiempo. Normalmente, las consecuencias de una mala atención aparecen en la adolescencia, cuando llevan tiempo larvándose. O en la madurez, cuando los problemas psicológicos de un adulto tienen como raíz la desatención de sus padres en la etapa de formación.

Lo más importante no es el dinero

Los padres no siempre son conscientes de lo mucho que un niño les necesita y creen que el aspecto económico es fundamental en sus vidas y eso lo justifica todo. Pero, ¿tan fundamental es como para no dedicar tiempo a los hijos?

Un niño necesita:

  • ver y estar con sus padres,
  • contar con ellos en todo momento, en la normalidad del día y cuando hay un problema,
  • saberse acogido y amado con hechos reales y en momentos reales.
FAMILY
Natalia Fedori - Shutterstock
Los niños necesitan a sus padres y estos han de valorar si el trabajo los aparta de sus hijos más de lo razonable.

Por este motivo, conviene plantearse si como padre o madre uno está dedicando el máximo tiempo posible a sus hijos. Esto significa que:

  1. No siempre las actividades extraescolares son una buena opción: es preferible ir dando autonomía a los hijos pero las extraescolares no han de ser un “canguro” para el niño ni una medalla para lucir en sociedad.
  2. No puedes escudarte en que “lo importante es la calidad y no la cantidad” del tiempo que pasas con ellos. Cierto que la calidad del tiempo con los hijos es lo importante, pero hay que procurar que haya suficiente tiempo como para verlos crecer y poder educarlos en las circunstancias más diversas. Eso solo se logra si uno (o una) está, como se dice, al pie del cañón.

Cada familia es un caso singular y la educación de los hijos es un tema esencial que conviene hablar en la pareja. Pero, sean las que sean las circunstancias, el matrimonio ha de plantearse si realmente en su vida personal y familiar los hijos están por encima del trabajo en su jerarquía de valores.