Día 18: Sabiduría de Dios  - (Sabiduria 7, Sabiduria 8, Sabiduria 9)

Día 18: Sabiduría de Dios  - (Sabiduria 7, Sabiduria 8, Sabiduria 9)

Escrito el 18/09/2019
Equipo Editorial HN


Sabiduría 7, 1-30

Valoracion de la sabiduria

  1. Ningún rey empezó de otra manera
    También yo soy un hombre mortal, igual que todos,
    hijo del primer hombre modelado en arcilla,
    en el vientre materno fue esculpida mi carne;
  2. tardé diez meses en tomar consistencia en su sangre,
    gracias al semen de mi padre y del placer que acompaña al sueño.
  3. Al nacer, también yo respiré el aire común,
    y al caer en la tierra que todos pisan,
    estrené mi voz llorando, igual que todos;
  4. me criaron con mimo, entre pañales.
  5. Ningún rey empezó de otra manera;
  6. idéntica es la entrada de todos en la vida e igual es la salida.
  7. Por eso supliqué y se me concedió la prudencia,
    invoqué y vino a mí el espíritu de Sabiduría.
  8. La preferí a cetros y tronos,
    y en comparación con ella tuve en nada la riqueza;
  9. no la equiparé a la piedra más preciosa,
    porque todo el oro a su lado es un poco de arena,
    y, junto a ella, la plata vale lo que el barro;
  10. la quise más que a la salud y la belleza
    y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso.
  11. Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
    en sus manos había riquezas incontables;
  12. de todas gocé, porque la Sabiduría las trae,
    aunque yo no sabía que es la madre de todas.
  13. La aprendí sin malicia, la comparto sin envidia y no me guardo sus riquezas;
  14. porque es un tesoro inagotable para los hombres:
    los que la adquieren se atraen la amistad de Dios,
    porque el don de su enseñanza los recomienda.
  15. La Sabiduría me lo enseñó
    Que me conceda Dios saber expresarme
    y pensar como corresponde a ese don,
    pues él es el guía a la Sabiduría y quien marca el camino a los sabios.
  16. Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras,
    y toda la prudencia y el talento.
  17. Él me otorgó un conocimiento infalible de los seres
    para conocer la trama del mundo y las propiedades de los elementos;
  18. el comienzo y el fin y el medio de los tiempos,
    las diversas posiciones del sol y el cambio de las estaciones;
  19. los ciclos anuales y la posición de las estrellas;
  20. la naturaleza de los animales y la furia de las fieras,
    el poder de los espíritus y las reflexiones de los hombres,
    las variedades de plantas y las virtudes de las raíces;
  21. todo lo sé; oculto o manifiesto,
    porque la Sabiduría, artífice del universo, me lo enseñó.
  22. Reflejo de la luz eterna
    En ella hay un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil,
    penetrante, inmaculado, transparente, invulnerable, bondadoso, agudo,
  23. independiente, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno,
    que todo lo puede, que todo lo vigila, que en todos los espíritus penetra,
    en los inteligentes, en los puros, en los sutilísimos.
  24. La Sabiduría es más móvil que cualquier movimiento,
    y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo;
  25. porque es exhalación del poder divino,
    emanación purísima de la gloria del Omnipotente,
    por eso nada inmundo se le pega.
  26. Es reflejo de la luz eterna,
    espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.
  27. Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo,
    y, entrando en las almas buenas de cada generación,
    va haciendo amigos de Dios y profetas;
  28. pues Dios ama sólo a quien convive con la Sabiduría.
  29. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones,
    comparada a la luz del día, sale ganando,
  30. pues a éste lo releva la noche,
    mientras que a la Sabiduría no la puede el mal.

Sabiduría 8, 1-21

La sabiduria , esposa perfecta

  1. Se despliega con vigor de un extremo al otro
    y gobierna el universo con acierto.
  2. La pretendí como esposa
    La quise y la busqué desde muchacho
    y la pretendí como esposa, enamorado de su hermosura.
  3. Su unión con Dios realza su nobleza,
    porque la ama el que es Señor de todos;
  4. ella conoce los secretos de Dios y elige lo que él hace.
  5. Si la riqueza es un bien deseable en la vida,
    ¿quién es más rico que la Sabiduría, que lo realiza todo?
  6. Y si es la prudencia quien lo realiza,
    ¿quién, sino la Sabiduría, es la autora de todo cuanto existe?
  7. Si alguien ama la justicia, las virtudes serán el fruto de sus esfuerzos;
    es maestra de templanza y prudencia, de justicia y fortaleza;
    para los hombres no hay en la vida nada más provechoso que esto.
  8. Y si alguien ambiciona una rica experiencia,
    ella conoce el pasado y adivina el futuro,
    sabe los dichos ingeniosos y la solución de los enigmas,
    comprende de antemano los signos y prodigios,
    y el desenlace de cada momento, de cada época.
  9. Por eso decidí unir nuestras vidas,
    seguro de que sería mi consejera en la dicha,
    y mi alivio en las preocupaciones y tristezas:
  10. Gracias a ella me elogiará la asamblea,
    y, aun siendo joven, me honrarán los ancianos;
  11. en los juicios lucirá mi agudeza y seré la admiración de los monarcas;
  12. si callo, estarán a la expectativa; si tomo la palabra, prestarán atención,
    y si me alargo hablando, se llevarán la mano a la boca.
  13. Gracias a ella alcanzaré la inmortalidad
    y dejaré a la posteridad un recuerdo imperecedero.
  14. Gobernaré pueblos, someteré naciones;
  15. soberanos temibles se asustarán al oír mi nombre;
    con el pueblo me mostraré bueno, y en la guerra, valeroso.
  16. Al volver a casa, descansaré a su lado,
    porque su trato no produce amargura,
    su intimidad no deprime, sino que regocija y alegra.
  17. Esto es lo que yo pensaba y sopesaba en mi corazón:
    la inmortalidad consiste en tener parentesco con la Sabiduría;
  18. su amistad es noble gozo; el trabajo de sus manos, riqueza inagotable;
    su trato familiar, prudencia; conversar con ella, celebridad;
    entonces me puse a buscarla, tratando de llevármela a casa.
  19. Yo era un niño bueno por naturaleza, dotado de un alma bondadosa;
  20. mejor dicho, siendo bueno, entré en un cuerpo sin mancha.
  21. Al darme cuenta de que sólo me la ganaría si Dios me la otorgaba
    — y ya era un signo de prudencia saber el origen de este don— ,
    me dirigí al Señor y le supliqué, diciendo de todo corazón:

Sabiduría 9, 1-18

Pleagria para alcanzar sabiduría

  1. Envíala desde el cielo
    Dios de los padres, Señor de misericordia, que todo lo creaste con tu palabra
  2. y con tu Sabiduría formaste al hombre
    para que dominara todas tus criaturas,
  3. gobernara el mundo con justicia y santidad
    y administrara justicia rectamente:
  4. dame la Sabiduría que reina junto a ti,
    y no me excluyas de entre tus siervos.
  5. Porque soy siervo tuyo, hijo de tu sierva,
    hombre débil y de existencia breve,
    incapaz de entender el derecho y la ley.
  6. Por perfecto que sea un hombre,
    si le falta tu Sabiduría, no valdrá nada.
  7. Tú me has elegido como rey de tu pueblo
    y jefe de tus hijos e hijas,
  8. me encargaste construirte un templo en tu monte santo
    y un altar en la ciudad de tu morada,
    copia del santuario que fundaste al principio.
  9. Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras,
    a tu lado estaba cuando hiciste el mundo;
    ella sabe lo que a ti te agrada, lo que responde a tus mandamientos.
  10. Envíala desde el cielo sagrado, mándala desde tu trono glorioso,
    para que esté a mi lado y trabaje conmigo,
    enseñándome lo que te agrada.
  11. Ella, que todo lo sabe y lo comprende,
    me guiará prudentemente en mis empresas
    y me custodiará con su gloria;
  12. así aceptarás mis obras, juzgaré a tu pueblo con justicia
    y seré digno del trono de mi padre.
  13. Porque, ¿qué hombre conoce los planes de Dios?
    ¿Quién comprende lo que Dios quiere?
  14. Los pensamientos de los mortales son mezquinos
    y nuestros razonamientos son inseguros;
  15. porque el cuerpo mortal es un peso para el alma
    y la tienda terrestre abruma la mente que reflexiona.
  16. A duras penas adivinamos lo que hay en la tierra
    y con trabajo encontramos lo que está a nuestro alcance:
    ¿quién podrá rastrear las cosas del cielo?
  17. ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das la Sabiduría
    enviando tu santo espíritu desde el cielo?
  18. Sólo así fueron rectos los caminos de los que están sobre la tierra,
    así los hombres aprendieron lo que te agrada y la Sabiduría los salvó.

Tomado de la Biblia de Nuestro Pueblo