Día 20: Sermón del monte  - (Mateo 5, Mateo 6, Mateo 7)

Día 20: Sermón del monte  - (Mateo 5, Mateo 6, Mateo 7)

Escrito el 20/09/2019
Equipo Editorial HN


Mateo 5, 1-48

Las bienaventuranzas

  1. Sermón del monte: las bienaventuranzas
    Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos.
  2. Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo:
  3. Felices los pobres de corazón,
    porque el reino de los cielos les pertenece.
  4. Felices los afligidos,
    porque serán consolados.
  5. Felices los desposeídos,
    porque heredarán la tierra.
  6. Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
    porque serán saciados.
  7. Felices los misericordiosos,
    porque serán tratados con misericordia.
  8. Felices los limpios de corazón,
    porque verán a Dios.
  9. Felices los que trabajan por la paz,
    porque se llamarán hijos de Dios.
  10. Felices los perseguidos por causa del bien,
    porque el reino de los cielos les pertenece.
  11. Felices ustedes cuando los injurien y los persigan y los calumnien [falsamente] de todo por mi causa.
  12. Alégrense y pónganse contentos porque el premio que les espera en el cielo es abundante. De ese mismo modo persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.
  13. Sal y luz
    Ustedes son la sal de la tierra: si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se le devolverá su sabor? Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente.
  14. Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte.
  15. No se enciende una lámpara para meterla en un cajón, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa.
  16. Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres, de modo que cuando ellos vean sus buenas obras, glorifiquen al Padre de ustedes que está en el cielo.
  17. Jesús y la Ley
    No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir.
  18. Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una «i» ni una coma de la ley dejará de realizarse.
  19. Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.
  20. Porque les digo que si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
  21. Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal.
  22. Pues yo les digo que todo el que se enoje contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano imbécil responderá ante el Consejo. Quien lo llame renegado incurrirá en la pena del infierno de fuego.
  23. Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
  24. deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda.
  25. Con quien tienes pleito busca rápidamente un acuerdo, mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al comisario y te meterán en la cárcel.
  26. Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último centavo.
  27. Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
  28. Pues yo les digo que quien mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
  29. Si tu ojo derecho te lleva a pecar, sácatelo y tíralo lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que ser arrojado entero al infierno.
  30. Y si tu mano derecha te lleva a pecar, córtatela y tírala lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que terminar entero en el infierno.
  31. Se dijo: Quien repudie a su mujer que le dé acta de divorcio.
  32. Pero yo les digo que quien repudia a su mujer — salvo en caso de concubinato— la induce a adulterio, y quien se case con una divorciada comete adulterio.
  33. Ustedes, también, han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y cumplirás tus juramentos al Señor.
  34. Pero yo les digo que no juren en absoluto: ni por el cielo, que es trono de Dios;
  35. ni por la tierra, que es tarima de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey;
  36. ni jures tampoco por tu cabeza, pues no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
  37. Que la palabra de ustedes sea sí, sí; no, no. Lo que se añada luego procede del Maligno.
  38. Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente.
  39. Yo les digo que no opongan resistencia al que les hace el mal. Antes bien, si uno te da una bofetada en [tu] mejilla derecha, ofrécele también la otra.
  40. Al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica déjale también el manto.
  41. Si uno te obliga a caminar mil pasos, haz con él dos mil.
  42. Da a quien te pide y no des la espalda a quien te pide prestado.
  43. Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
  44. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores.
  45. Así serán hijos de su Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.
  46. Si ustedes aman sólo a quienes los aman, ¿qué premio merecen? También hacen lo mismo los recaudadores de impuestos.
  47. Si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? También hacen lo mismo los paganos.
  48. Por tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo.

Mateo 6, 1-34

Hacer el bien sólo por Dios

  1. Sobre la práctica de las obras buenas
    Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo.
  2. Limosna
    Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
  3. Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha,
  4. de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
  5. Oración
    Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
  6. Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
  7. Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que por mucho hablar serán escuchados.
  8. No los imiten, pues el Padre de ustedes sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan.
  9. El Padrenuestro
    Ustedes oren así:
    ¡Padre nuestro que estás en el cielo!
    Santificado sea tu Nombre,
  10. venga tu reino,
    hágase tu voluntad
    en la tierra como en el cielo;
  11. danos hoy
    nuestro pan de cada día,
  12. perdona nuestras ofensas
    como también
    nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden;
  13. no nos dejes caer en la tentación
    y líbranos del mal.
  14. Pues si perdonan a los demás las ofensas, su Padre del cielo los perdonará a ustedes,
  15. pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
  16. Ayuno
    Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
  17. Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
  18. de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
  19. Sobre el poseer
    No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre las destruyen, donde los ladrones perforan paredes y roban.
  20. Acumulen tesoros en el cielo, donde no roe la polilla ni destruye la herrumbre, donde los ladrones no abren brechas ni roban.
  21. Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
  22. Luz y tinieblas
    La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
  23. pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá!
  24. Dios y el dinero
    Nadie puede estar al servicio de dos señores, pues u odia a uno y ama al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No pueden estar al servicio de Dios y del dinero.
  25. Confianza en Dios
    Por eso les digo que no anden angustiados por la comida [y la bebida] para conservar la vida o por la ropa para cubrir el cuerpo. ¿No vale más la vida que el sustento?, ¿el cuerpo más que la ropa?
  26. Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre del cielo las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?
  27. ¿Quién de ustedes puede, por mucho que se inquiete, prolongar un poco su vida?
  28. ¿Por qué se angustian por la vestimenta? Miren cómo crecen los lirios silvestres, sin trabajar ni hilar.
  29. Les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
  30. Pues si a la hierba del campo, que hoy crece y mañana la echan al horno, Dios la viste así, ¿no los vestirá mejor a ustedes, hombres de poca fe?
  31. En conclusión, no se angustien pensando: ¿qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿con qué nos vestiremos?
  32. Todo eso buscan ansiosamente los paganos. Pues el Padre del cielo sabe que ustedes tienen necesidad de todo aquello.
  33. Busquen primero el reino [de Dios] y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura.
  34. Por eso, no se preocupen del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema.

Mateo 7, 1-29

Hijos del reino

  1. No juzgar: la pelusa en el ojo del hermano
    No juzguen y no serán juzgados.
  2. Del mismo modo que ustedes juzguen se los juzgará. La medida que usen para medir la usarán con ustedes.
  3. ¿Por qué te fijas en la pelusa que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que hay en el tuyo?
  4. ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte la pelusa del ojo, mientras llevas una viga en el tuyo?
  5. ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver claramente para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.
  6. No tiren las cosas santas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
  7. Pidan y se les dará
    Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá,
  8. porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abrirá.
  9. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra?
  10. ¿O si le pide pescado, le da una culebra?
  11. Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más dará el Padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan!
  12. Traten a los demás como quieren que los demás los traten. En esto consiste la ley y los profetas.
  13. La puerta estrecha
    Entren por la puerta estrecha; porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.
  14. ¡Qué estrecha es la puerta!, ¡qué angosto el camino que lleva a la vida!, y son pocos los que lo encuentran.
  15. Por los frutos los reconocerán
    Cuídense de los falsos profetas que se acercan disfrazados de ovejas y por dentro son lobos rapaces.
  16. Por sus frutos los reconocerán. ¿Se cosechan uvas de los espinos o higos de los cardos?
  17. Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos.
  18. Un árbol sano no puede dar frutos malos ni un árbol enfermo puede dar frutos buenos.
  19. El árbol que no dé frutos buenos será cortado y echado al fuego.
  20. Así pues, por sus frutos los reconocerán.
  21. No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.
  22. Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre?
  23. Y yo entonces les declararé: Nunca los conocí; apártense de mí, ustedes que hacen el mal.
  24. Roca y arena
     Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca.
  25. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.
  26. Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena.
  27. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible.
  28. Cuando Jesús terminó su discurso, la multitud estaba asombrada de su enseñanza;
  29. porque les enseñaba con autoridad, no como sus letrados.

Tomado de la Biblia de Nuestro Pueblo