Día 27: Fe, salvación del pecado y la ley  - (Galatas 2, 15 - Galatas 4, 31)

Día 27: Fe, salvación del pecado y la ley  - (Galatas 2, 15 - Galatas 4, 31)

Escrito el 27/09/2019
Equipo Editorial HN


Gálatas 2, 15-21

Judíos y paganos se salvan por la fe

  1. Nosotros, judíos de nacimiento, no pecadores venidos del paganismo,
  2. sabemos que el hombre no es justificado por observar la ley, sino por creer en Jesucristo; nosotros hemos creído en Cristo Jesús para ser justificados por la fe en Cristo y no por cumplir la ley, porque por cumplir la ley nadie será justificado.
  3. Ahora bien, si los que buscamos en Cristo nuestra justificación resulta que también somos pecadores, ¿será entonces Cristo un agente del pecado? De ningún modo.
  4. Porque si me pongo a reconstruir lo que había destruido, muestro que soy transgresor.
  5. Por medio de la ley he muerto a la ley para vivir para Dios. He quedado crucificado con Cristo,
  6. y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y mientras vivo en carne mortal, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
  7. No anulo la gracia de Dios: porque si la justicia se alcanzara por la ley, Cristo habría muerto inútilmente.

Gálatas 3, 1-29

Salvados por la fe y no por la ley
La Ley y la fe

  1. ¡Gálatas insensatos! ¿Quién los ha seducido a ustedes, ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado?
  2. Una cosa quiero que me expliquen: ¿Han recibido el Espíritu por cumplir la ley o por haber escuchado con fe?
  3. ¿Tan insensatos son que habiendo empezado con el Espíritu han acabado en el instinto?
  4. ¿Han experimentado en vano cosas tan importantes?
    Imposible que haya sido en vano.
  5. Aquel que les da el Espíritu y hace milagros por medio de ustedes ¿lo hace porque cumplen la ley o porque creen en la predicación?
  6. Por ejemplo, Abrahán creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación.
  7. Comprendan entonces que los verdaderos hijos de Abrahán son los que tienen fe.
  8. La Escritura preveía que los paganos alcanzarían la justificación por la fe, y así Dios anticipa a Abrahán la Buena Noticia:
    Por ti todas las naciones serán benditas.
  9. Así los creyentes son benditos con el creyente Abrahán.
  10. Los que dependen del cumplimiento de la ley caen bajo una maldición. Porque está escrito:
    Maldito quien no cumple fielmente
    todo lo escrito en el código de la ley.
  11. Y que nadie es justificado ante Dios por cumplir la ley se prueba porque el justo vivirá por la fe.
  12. En cambio la ley no depende de la fe, antes bien: quien la cumpla vivirá por ella.
  13. Cristo, nos rescató de la maldición de la ley sometiéndose él mismo a la maldición por nosotros; como está escrito:
    Maldito el que cuelga de un leño.
  14. Así la bendición de Abrahán, por medio de Cristo Jesús se extiende a los paganos, para que nosotros podamos recibir por la fe el Espíritu prometido.
  15. La Ley y la promesa
    Hermanos, emplearé un ejemplo de la vida cotidiana: cuando un hombre hace un testamento en forma debida, nadie puede anularlo ni añadirle nada.
  16. Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abrahán y a su descendencia: no dice descendientes en plural, sino en singular y a tu descendiente, que es Cristo.
  17. Ahora bien les digo esto: un testamento ya otorgado por Dios no puede anularlo una ley que llega cuatrocientos treinta años más tarde, invalidando la promesa.
  18. Porque, si la herencia se recibe en virtud de la ley, ya no lo es en virtud de la promesa; y a Abrahán se la regaló Dios en virtud de la promesa.
  19. Entonces, ¿para qué sirve la ley?
    Se añadió para poner de manifiesto la desobediencia, hasta que llegara el descendiente beneficiario de la promesa; y fue promulgada por ángeles, a través de un mediador.
  20. Ahora bien, no hace falta mediador cuando hay una sola parte; y Dios es único.
  21. Entonces, ¿va la ley contra las promesas [de Dios]? De ningún modo. Si hubiéramos recibido una ley capaz de dar la vida, ciertamente por la ley se alcanzaría la justicia.
  22. Pero la Escritura incluye a todos bajo el pecado, de modo que lo prometido se entregue a los creyentes por la fe en Jesucristo.
  23. Esclavos e hijos
    Antes de que llegara la fe, éramos prisioneros custodiados por la ley hasta que se revelase la fe futura.
  24. De modo que la ley era nuestro guía hasta que viniera Cristo y fuéramos justificados por la fe;
  25. pero al llegar la fe, ya no dependemos del guía.
  26. Por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios.
  27. Los que se han bautizado consagrándose a Cristo se han revestido de Cristo.
  28. Ya no se distinguen judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos ustedes son uno con Cristo Jesús.
  29. Y si ustedes pertenecen a Cristo, son descendencia de Abrahán, herederos de la promesa.

Gálatas 4, 1-31

Hijos de Dios en Jesucristo

  1. Digo lo siguiente: mientras el heredero es menor de edad, aunque sea dueño de todo, no se distingue del esclavo;
  2. sino que está sometido a tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.
  3. Lo mismo nosotros, mientras éramos menores de edad, éramos esclavos de los poderes que dominan este mundo.
  4. Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,
  5. para que rescatase a los que estaban sometidos a la ley y nosotros recibiéramos la condición de hijos.
  6. Y como son hijos, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: Abba, es decir, Padre.
  7. De modo que no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres heredero por voluntad de Dios.
  8. Antes, cuando no conocían a Dios, veneraban a los que realmente no son dioses.
  9. Ahora que reconocen a Dios, mejor, que Él los reconoce, ¿por qué se vuelven de nuevo a esos débiles e indigentes poderes?, ¿por qué quieren otra vez volver a venerarlos?
  10. ¡Respetar ciertos días, meses, estaciones y años!
  11. Francamente me temo haber trabajado inútilmente por ustedes.
  12. Pablo y los gálatas
    Por favor, hermanos, pónganse en mi lugar como yo me pongo en el de ustedes: en nada me han ofendido.
  13. Ya saben que fue en ocasión de una enfermedad corporal cuando les anuncié por primera vez la Buena Noticia;
  14. y ustedes vencieron la tentación de despreciarme o evitar mi contagio, al contrario, me recibieron como a un mensajero de Dios, como a Cristo Jesús.
  15. ¿Dónde ha quedado la alegría de entonces? Estoy seguro de que, si fuera posible, se habrían sacado los ojos para dármelos.
  16. Y ahora, ¿acaso me he convertido en enemigo de ustedes por decirles la verdad?
  17. Algunos tienen mucho interés en ustedes, pero no son buenas sus intenciones; lo que quieren es apartarlos de mí para que se interesen por ellos.
  18. Es grato recibir atenciones sinceras pero no sólo cuando estoy con ustedes, sino siempre.
  19. Hijitos míos, por quienes estoy sufriendo nuevamente los dolores del parto, hasta que Cristo sea formado en ustedes
  20. quisiera estar allí, ahora mismo para cambiar el tono de voz, porque ya no sé qué hacer con ustedes.
  21. Agar y Sara
    Díganme, ustedes los que quieren someterse a la ley, ¿no entienden lo que dice la ley?
  22. Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre.
  23. El hijo de la esclava nació naturalmente; el de la mujer libre, nació en virtud de una promesa.
  24. Se trata de un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos alianzas. La primera alianza procede del monte Sinaí y engendra esclavos: es Agar.
  25. Sinaí es una montaña de Arabia que corresponde a la Jerusalén actual, que vive con sus hijos en esclavitud.
  26. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre.
  27. Está escrito:
    Alégrate, la estéril,
    que no dabas a luz,
    rompe a cantar de júbilo
    la que no tenías dolores,
    porque la abandonada
    tendrá más hijos que la casada.
  28. Ustedes, hermanos, lo mismo que Isaac, son hijos de la promesa.
  29. Y así como entonces el hijo nacido naturalmente perseguía al hijo de la promesa, así sucede hoy.
  30. Pero, ¿qué dice la Escritura?
    Expulsa a esa criada y a su hijo;
    el hijo de esa esclava
    no compartirá la herencia
    con el hijo de la mujer libre.
  31. Así que, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.

Tomado de la Biblia de Nuestro Pueblo