Día 28: Vida Cristiana  - (Santiago)

Día 28: Vida Cristiana  - (Santiago)

Escrito el 28/09/2019
Equipo Editorial HN


Santiago 1, 1-27

Paciencia en las pruebas

  1. Saludo
    Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus dispersas entre las naciones.
  2. Paciencia y sensatez
    Hermanos míos, estimen como la mayor felicidad el tener que soportar diversas pruebas.
  3. Ya saben que, cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a tener paciencia,
  4. que la paciencia los lleve a le perfección, y así serán hombres completos y auténticos, sin que les falte nada.
  5. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios, y la recibirá, porque él da a todos generosamente y sin reproches.
  6. Pero que pida con confianza y sin dudar. El que duda se parece al oleaje del mar sacudido por el viento.
  7. No espere ese hombre alcanzar nada del Señor:
  8. ya que es un hombre dividido, inestable en todos sus caminos.
  9. Pobres y ricos
    El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso si es exaltado, 
  10. y el rico alegrarse cuando es humillado, porque le pasará como a la flor de un prado.
  11. Al salir el sol calienta con fuerza, la hierba se seca, la flor se marchita y su belleza se pierde. Así se marchitará el rico en sus negocios.
  12. La prueba
    Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, después de haberla superado, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.
  13. Nadie en la tentación diga que Dios lo tienta, porque Dios no es tentado por el mal y él no tienta a ninguno.
  14. Cada uno es tentado por el propio deseo que lo arrastra y seduce.
  15. Después el deseo concibe y da a la luz un pecado, el pecado madura y engendra muerte.
  16. No se engañen, hermanos míos queridos,
  17. todo lo que es bueno y perfecto baja del cielo, del Padre de los astros, en quién no hay cambio, ni sombra de declinación.
  18. Porque quiso, nos dio vida mediante el mensaje de la verdad, para que fuéramos los primeros frutos de la creación.
  19. Oír, hablar y cumplir
    Hermanos míos queridos, ya están instruidos. Con todo, que cada uno sea veloz para escuchar, lento para hablar, y para enojarse.
  20. Porque la ira del hombre no realiza la justicia de Dios.
  21. Por tanto, dejen de lado toda impureza y todo resto de maldad y reciban con mansedumbre el mensaje plantado en ustedes, que es capaz de salvarles la vida.
  22. Pero no basta con oír el mensaje hay que ponerlo en práctica, de lo contrario se estarían engañando a ustedes mismos.
  23. Porque si uno es oyente del mensaje y no lo practica, se parece a aquel que se miraba la cara en el espejo:
  24. se observó, se marchó y muy pronto se olvidó de cómo era.
  25. En cambio el que se fija atentamente en la ley perfecta, que es la que nos hace libres, y se mantiene no como oyente olvidadizo, sino cumpliendo lo que ella manda, ése será dichoso en su actividad.
  26. Si uno se tiene por religioso, pero no refrena la lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía.
  27. Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad y en no dejarse contaminar por el mundo.

Santiago 2, 1-26

Tratar igual a pobres y a ricos/La fe se demuestra con las obras
Parcialidad

  1. Hermanos míos, ustedes que creen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no hagan diferencias entre las personas.
  2. Supongamos que cuando ustedes están reunidos entra uno con anillos de oro y traje elegante, y entra también un pobre andrajoso;
  3. y ustedes fijan la mirada en el de traje elegante y le dicen: Siéntate aquí en un buen puesto; y al pobre le dicen: Quédate de pie o siéntate allí, en el suelo,
  4. ¿no están haciendo diferencias entre las personas y siendo jueces malintencionados?
  5. Escuchen, hermanos míos queridos: ¿acaso no escogió Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?
  6. Ustedes, en cambio, desprecian al pobre. ¿Acaso no son los ricos los que los oprimen y arrastran a los tribunales?
  7. ¿No son ellos quienes hablan mal del precioso Nombre que fue invocado sobre ustedes?
  8. Por lo tanto si ustedes cumplen la ley del reino, según lo escrito: amarás a tu prójimo como a ti mismo, procederán bien.
  9. Pero si hacen diferencia entre una persona y otra, cometen pecado y son culpables ante la ley de Dios.
  10. Quien cumpliendo toda la ley, falla en un precepto, quebranta toda la ley.
  11. El que dijo: no cometerás adulterio, dijo también: no matarás. Si tú no cometes adulterio, pero matas, has quebrantado la ley.
  12. Ustedes deben hablar y actuar como quienes van a ser juzgados por la ley de los hombres libres.
  13. Será despiadado el juicio del que no tuvo misericordia, pero los misericordiosos no tienen por qué temer al juicio.
  14. Fe y obras
    Hermanos míos, ¿de que le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe?
  15. Supongan que un hermano o hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario,
  16. y uno de ustedes le dice: vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran; pero no les da lo que sus cuerpos necesitan, ¿de qué sirve?
  17. Lo mismo pasa con la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo.
  18. Uno dirá: tú tienes fe, yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré por las obras mi fe.
  19. ¿Tú crees que existe Dios? ¡Muy bien! También los demonios creen y tiemblan de miedo.
  20. ¿Quieres comprender, hombre necio, que la fe sin obras es estéril?
  21. Nuestro padre Abrahán, ¿no fue reconocido justo por las obras, ofreciendo sobre el altar a su hijo Isaac?
  22. Estás viendo que la fe se demostró con hechos, y por esos hechos la fe llegó a su perfección.
  23. Y se cumplió lo que dice la Escritura: Abrahán creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación y se le llamó amigo de Dios.
  24. Como ven el hombre no es justificado sólo por la fe sino también por las obras.
  25. Lo mismo pasó con Rajab, la prostituta, ¿no hizo méritos con las obras, alojando a los mensajeros y haciéndolos salir por otro camino?
  26. Como el cuerpo sin el aliento está muerto, así está muerta la fe sin obras.

Santiago 3, 1-18

Pecados de la lengua/La verdadera sabiduría
La lengua

  1. Hermanos míos, no quieran muchos ser maestros, ya saben que los que enseñamos seremos juzgados más severamente.
  2. Todos fallamos muchas veces: el que no falla con la lengua es un hombre perfecto, capaz de dominar todo el cuerpo.
  3. A los caballos les ponemos un freno en la boca para que nos obedezcan, y así guiamos todo su cuerpo.
  4. Observen las naves: tan grandes y arrastradas por vientos impetuosos: con un timón minúsculo las guía el piloto a donde quiere.
  5. Lo mismo la lengua: es un miembro pequeño y se cree capaz de grandes acciones. Miren cómo una chispa incendia todo un bosque.
  6. Y la lengua es fuego. Como un mundo de maldad, la lengua, instalada entre nuestros miembros, contamina a toda la persona y hace arder todo el ciclo de la vida humana, alimentada por el fuego del infierno.
  7. La raza humana es capaz de domar y domesticar toda clase de fieras: aves, reptiles y peces.
  8. Pero nadie logra dominar la lengua: mal infatigable, lleno de veneno mortífero.
  9. Con ella bendecimos al Señor y Padre, con ella maldecimos a los hombres creados a imagen de Dios.
  10. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, no debe ser así.
  11. ¿Brota de una fuente, por el mismo caño, agua dulce y amarga?
  12. ¿Puede, hermanos míos, dar aceitunas la higuera e higos la vid? ¿O una fuente salada dar agua dulce?
  13. Sabiduría auténtica
    ¿Hay entre ustedes alguien sensato y prudente? Demuestre con su buena conducta que actúa guiado por la humildad propia de la sabiduría.
  14. Pero si ustedes dejan que la envidia los amargue y hacen las cosas por rivalidad, no se engañen ni se burlen de la verdad.
  15. Ésa no es sabiduría que baja del cielo, sino terrena, animal, demoníaca.
  16. Donde hay envidia y rivalidad, allí hay desorden y toda clase de maldad.
  17. La sabiduría que procede del cielo es ante todo pura; además es pacífica, comprensiva, dócil, llena de piedad y buenos resultados, sin discriminación ni fingimiento.
  18. Los que trabajan por la paz, siembran la paz y cosechan la justicia.

Santiago 4, 1-17

Las ambiciones que nos pierden

  1. Discordias
    ¿De dónde nacen las peleas y las guerras, sino de los malos deseos que siempre están luchando en su interior?
  2. Ustedes quieren algo y si no lo obtienen asesinan; envidian, y si no lo consiguen, pelean y luchan. No tienen porque no piden.
  3. O, si piden, no lo obtienen porque piden mal, porque lo quieren para gastarlo en sus placeres.
  4. ¡Adúlteros! ¿No saben que ser amigo del mundo es ser enemigo de Dios?, por tanto, quien quiera ser amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios.
  5. Por algo dice la Escritura: Dios quiere celosamente a nuestro espíritu;
  6. y en hacer favores nadie le gana. Por eso dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.
  7. Sométanse a Dios. Resistan al Diablo y huirá de ustedes;
  8. acérquense a Dios, y se acercará a ustedes. Purifiquen sus manos, pecadores, y santifiquen sus conciencias, indecisos.
  9. Reconozcan su miseria, hagan duelo y lloren. Que su risa se convierta en llanto y su gozo en tristeza.
  10. Humíllense delante del Señor y él los levantará.
  11. Hermanos, no hablen mal unos de otros. Quien habla mal o juzga al hermano, habla mal y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino su juez.
  12. Uno es el legislador y juez, con autoridad para salvar y condenar. ¿Quién eres tú para juzgar al prójimo?
  13. Ricos y satisfechos
    Vamos ahora con los que hablan así: Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.
  14. ¿Qué saben del mañana?, ¿qué es su vida? Ustedes son como una neblina que aparece un rato y enseguida desaparece.
  15. Más bien tendrían que decir: si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
  16. En cambio, ustedes insisten en hablar orgullosamente. Y todo orgullo de esa clase es malo.
  17. Quien sabe hacer el bien y no lo hace es culpable.

Santiago 5, 1-20

Les  toca a los ricos/Esperen la venida del Señor/Los enfermos

  1. Y ahora les toca a los ricos: lloren y griten por las desgracias que van a sufrir.
  2. Su riqueza está podrida, sus ropas apolilladas,
  3. su plata y su oro herrumbrado; y su herrumbre atestigua contra ustedes, y consumirá sus cuerpos como fuego. Ustedes han amontonado riquezas ahora que es el tiempo final.
  4. El salario de los obreros, que no pagaron a los que trabajaron en sus campos, alza el grito; el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor Todopoderoso.
  5. Ustedes llevaron en la tierra una vida de lujo y placeres; han engordado y se acerca el día de la matanza.
  6. Han condenado y matado al inocente sin que él les opusiera resistencia.
  7. Paciencia y oración
    Hermanos, tengan paciencia hasta que vuelva el Señor. Fíjense en el labrador: cómo aguarda con paciencia hasta recibir la lluvia temprana y tardía, con la esperanza del fruto valioso de la tierra.
  8. Ustedes también, tengan paciencia y anímense, que la llegada del Señor está próxima.
  9. Hermanos, no se quejen unos de otros, y no serán juzgados: miren que el Juez ya está a la puerta.
  10. Tomen como ejemplo de sufrimiento y paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
  11. Miren, declaramos dichosos a los que aguantaron. Ustedes han oído contar cómo aguantó Job sus sufrimientos y conocen lo que al final el Señor hizo por él; porque el Señor es compasivo y piadoso.
  12. Ante todo, hermanos, no juren: ni por el cielo ni por la tierra ni por ninguna otra cosa. Que el sí sea un sí, y el no sea un no, y así no serán condenados.
  13. El enfermo
    Si alguno de ustedes sufre, que ore; si está contento que cante alabanzas.
  14. Si uno de ustedes cae enfermo que llame a los ancianos de la comunidad para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el nombre del Señor.
  15. La oración hecha con fe sanará al enfermo y el Señor lo hará levantarse; y si ha cometido pecados, se le perdonarán.
  16. Confiesen unos a otros sus pecados, recen unos por otros, y se sanarán. Mucho puede la oración fervorosa del justo.
  17. Elías era hombre frágil como nosotros; pero rezó pidiendo que no lloviese, y no llovió en la tierra tres años y seis meses.
  18. Rezó de nuevo, y el cielo soltó la lluvia y la tierra dio sus frutos.
  19. Hermanos míos, si uno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo endereza,
  20. el que convierte al pecador del mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de una multitud de pecados.

Tomado de la Biblia de Nuestro Pueblo