Primer jueves de Adviento

Primer jueves de Adviento

Escrito el 05/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 26,1-6; Salmo 117; Mateo 7,21.24-27)

«El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.
Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa,- pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca».
(Mateo 7,24-25)

LA PALABRA
El desierto se define como el lugar de la Palabra. En el ámbito de la soledad y del silencio, es donde se depuran todas las idolatrías desde allí y se retorna para confesar al verdadero y único Señor.

Los profetas nos conducen a las latitudes yermas para tener conciencia de la declaración enamorada de Dios, que se torna historia cuando la Palabra divina toma nuestra naturaleza humana, se hace carne, habita en nuestro campamento y nos declara una misma cosa con ella. «Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros» (Juan 1, 14a). Esta expresión no se refiere a una figura retórica, sino a una experiencia viva. La fe apostólica testifica que la Palabra eterna se hizo Uno de nosotros. La Palabra divina se expresa verdaderamente con palabras humanas (Benedicto XVI, Verbum Domini 11).

La Palabra se hace carne. Todo el tiempo de Adviento es preparación para el acontecimiento que cambia el mundo. Gracias a la opción de Dios de hacerse humanidad, nuestra historia se con vierte en recinto fortificado. «Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes; abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti».

Si la Palabra se hace historia en nuestro mundo, Dios queda comprometido y la humanidad, redimida. Gracias a la opción divina, la historia se hace relato de salvación. Quien da crédito a la Palabra no se derrumba y mantiene siempre la esperanza.

En estos tiempos recios, en los que nos acosa nuestro enemigo el desánimo por haber permitido que acampara junto al corazón el escepticismo, quienes se pertrechan con la Palabra escuchada y obedecida aseguran su supervivencia, a pesar de todas las refriegas y contrariedades.

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Dónde fundas tu esperanza? ¿Eres consciente de la opción de Dios de hacerse Palabra encarnada? ¿Qué supone en tu experiencia más personal la fe en la encarnación del Verbo de Dios? ¿Convives dentro de ti con el misterio que te habita? ¿Te sientes defendido y protegido por la decisión divina de no abandonar a su suerte la obra de sus manos?

ORACIÓN
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor, el Señor es Dios, él nos ilumina.