Primer sábado de Adviento

Primer sábado de Adviento

Escrito el 07/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 30,19-21.23-26; Salmo 146; Mateo 9,35-10,1.6-8)

«Aunque el Señor te dé el pan medido y el agua tasada, ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro. Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a la espalda: "Éste es el camino, camina por é!».
(Isaías 30,20-21)

LA DIRECCIÓN DEL CAMINO
El desierto es descampado, soledad sin caminos a veces poblada de fantasmas que someten a una presión injusta y provocan miedo, inseguridad, dudas. Desde estas circunstancias podría parecer que adentrarse en la intemperie del páramo es una temeridad.

Solo cuando se ha perdido la seguridad se pregunta; la peor forma de caminar es la de quien se echa al campo, sin previo discernimiento, con el consiguiente riesgo de perderse o de andar mucho más de lo necesario.

El fruto del silencio, de la escucha y de la obediencia a la Palabra, da como resultado el hallazgo de la voz interior, en forma de susurro, insinuación o grito, que señala la dirección del camino auténtico por la percepción de la anchura suficiente y de los acontecimientos providenciales que surgen.

El itinerario de la esperanza, que es el Adviento, se afianza con el recurso a las indicaciones, ya se escuchen en el propio interior o se adviertan en los acontecimientos exteriores.
Una vez más, la Palabra nos asegura que «Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor».

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Te guías por la obediencia a la voz interior, o te descubres autosuficiente y emancipado de toda referencia trascendente? ¿Lees en los acontecimientos señales indicadoras del querer de Dios, o reduces toda la historia a sucesos casuales? ¿Buscas signos extraños, o te sientes acompañado por lo humilde, sencillo y doméstico que te sucede?

ORACIÓN
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».