Tercer lunes de Adviento

Tercer lunes de Adviento

Escrito el 16/12/2019
Equipo Editorial HN


(Números 24,2-7.15-17a; Salmo 24; Mateo 21 ,23-27)
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos, - oráculo del que escucha palabras de Dios, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: ¡Qué bellas las tiendas de Jacob y las moradas de Israel!».
(Números 24,3-5)

EL CONOCIMIENTO SAPIENCIAL DE LOS PEQUEÑOS

Hay verdades que no se comprenden si no se está abierto a la fe, a la contemplación de la Palabra, y se hace la lectura creyente de la realidad y de la historia. ¡Cómo resuena la oración de Jesús: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mateo 11,25-26).

El tiempo de Adviento es propicio para encontrarse de una forma más profunda con las Sagradas Escrituras e iluminar los acontecimientos desde la perspectiva de los textos sagrados, pudiendo así descubrir un sentido trascendente de los hechos, y alcanzar una mirada positiva y esperanzadora, que permite avanzar con ánimo por el sendero más angosto.

Tenemos una llamada providencial al conocimiento de la Biblia, a preguntarnos por lo que nos ha revelado Dios a través del Libro Santo y por lo que debemos responder al mensaje divino. La lectura creyente, sapiencia¡, orante, de los pasajes que se proclaman en la liturgia durante el Adviento, concede al lector la sabiduría de ver las cosas según Dios.

No te excuses en la falta de formación. Dios se ha revelado para todos.

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Tienes el proyecto de leer la realidad a través de la Palabra? A la hora de valorar los hechos cotidianos, además de todas las interpretaciones políticas, sociales, psicológicas y morales, ¿los iluminas con las Sagradas Escrituras?

¿Con qué frecuencia acudes a los textos bíblicos? ¿Conoces los evangelios? ¿Sabes buscar los textos de los diferentes libros? ¿Te vienen a la memoria frases literales leídas o escuchadas de los pasajes litúrgicos? La afirmación de san Jerónimo, que nos han recordado Juan Pablo II y Benedicto XVI, es axiomática: «Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo».

ORACIÓN
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.