Tercer miércoles de Adviento

Tercer miércoles de Adviento

Escrito el 18/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 45,6b-8.18.21 b-25; Salmo 84; Lucas 7,19-23)
«Yo soy e lSeñor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí
Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro».

(Isaías 45,21-22)

LA PROFESIÓN DE FE DE LOS SENCILLOS

El pueblo escogido por Dios de entre todas las naciones es el que confiesa, frente al culto idolátrico de los otros pueblos, que solo Dios es Dios y no hay otro. Esta radicalidad identifica a todos los que esperaron la salvación, y a todos los que se adhieren con fe a la persona de Jesús, el Cristo.

Lo más contrario a la identidad creyente de un cristiano es la idolatría, dar culto a los poderes de este mundo, perder la conciencia de la relación filial y la certeza de saberse amado por el que ha hecho todo con amor, y al hombre a imagen suya.

En algunos casos, para confirmarse en la fe, puede suceder que se soliciten algunos signos. Los discípulos de Juan el Bautista acudieron a preguntarle a Jesús por las señales que demostrasen su identidad mesiánica, y el Maestro de Galilea les respondió en clave profética: «Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí».

El verdadero creyente no necesita que le demuestren que Jesucristo es el Señor, y que Dios es el único Dios. Por don del Espíritu, pertenece al grupo de los bendecidos: «Dichosos los que sin ver, creen». Sin embargo, al observar cómo se cumplen las promesas hechas desde antiguo, se confirma y se goza en la fe.

El testimonio de los santos es unánime, y también el de los justos. Resuena la respuesta que dieron los jóvenes de Babilonia al rey Nabucodonosor: «Sadrak, Mesak y Abdénago tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: "No necesitamos darte una respuesta sobre este particular. Si nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey; y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido»» (Daniel 3, 16-18).

LLAMADA A LA CONVERSIÓN

Dios, ¿es tu único Dios? ¿Reclamas señales para dar sentimiento de la fe? ¿Condicionas tu adhesión creyente a los efectos favorables que percibes, o te mantienes en la radica¡¡dad de no dar culto a otros dioses y no sucumbes ante los halagos del poder, del tener y del placer?

ORACIÓN

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos». La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra.