Tercer jueves de Adviento

Tercer jueves de Adviento

Escrito el 19/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 54,1-10; Salmo 29; Lucas 7,24-30)
«Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada - dice tu Dios-. Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero - dice el Señor, tu redentor».
(Isaías 54,5-6)

LA RECONCILIACIÓN ENAMORADA DE LOS PECADORES
Es difícil imaginar hasta dónde llega el amor de Dios. Si las diferentes alianzas con Adán, Noé, Abraham y Moisés suponen una revelación progresiva de la voluntad amorosa del Creador, al desgranar el ofrecimiento de paz, de vida y de salvación, que se revela en las Escrituras, cuando nos encontramos con los textos proféticos y poéticos, en los que el Autor de todo lo creado se desborda en declaración enamorada hacia su criatura, se hace irresistible la llamada a la intimidad con Dios.

Si las profecías describen en clave esponsal el trato de Dios con su pueblo, trato amoroso no solo en caso de una respuesta fiel, sino también en circunstancias adversas, cuando los hijos de Jacob han caído en la idolatría, ¿qué no significará el hecho de que el mismo Hacedor se haga criatura, en una unión tan vinculante como la que significa que el Verbo se haga carne?

Personaliza por un instante las palabras que hoy te ofrece el texto bíblico, confía en que son palabras sinceras. Dios no se retracta de lo que dice y promete, y si asegura su declaración amorosa, aun en el caso de infidelidad por parte de su pueblo, no habrá excusa en aceptar el amor de Dios, por más que se haya perecido en la propia debilidad.

Este tiempo es propicio para enamorarse de Dios. Él insinúa su irresistible deseo de entregarse a la humanidad, y la seduce como novio a novia, la corteja como esposo a esposa, declara el amor más íntimo y transformante que hace pasar de abandonada, a amada, de despreciada y desnuda, a querida y enjoyada.

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Te sientes amado por Dios? ¿Das más valor a tu percepción sensible que a la Palabra divina que te declara que eres suyo? ¿Qué es más, tu debilidad o la fuerza del Señor; tu pecado o su ofrecimiento de perdón?

¿Das fe al misterio de la Encarnación, al Dios hecho hombre, nacido de mujer, para que todos los nacidos de mujer nos sepamos hermanos del Hijo amado, y en Él, hijos amados de Dios?

ORACIÓN
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.