Tercer viernes de Adviento

Tercer viernes de Adviento

Escrito el 20/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 56,1-3a.6-8; Salmo 66; Juan 5,33-36)
«A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios, - porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos».
(Isaías 56,6-7)

LA INCORPORACIÓN DE LOS EXTRANJEROS

La salvación es para todos, no hay restricción nacionalista. El pueblo de Dios es entre todos los pueblos, el escogido para difundir y atestiguar la bondad divina, la misericordia entrañable, la fidelidad del único Dios con todas las naciones.

De manera anticipada, los profetas anuncian lo que será evidente en el Evangelio, y de manera emblemática llegará a escribir el apóstol de los gentiles: «Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo: y amada mía a la que no es mi amada. Y en el lugar mismo en que se les dijo: No sois mi pueblo, serán llamados: Hijos de Dios vivo» (Romanos 9,25-26). «Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu» (Primera Carta a los Corintios 12,13).

Un ejemplo de que Dios no hace distinción es el matrimonio de Rut, la moabita, con Booz, que se convertirá en el tronco del árbol de Jesé, del que nacerá el Mesías, el Hijo de David. De igual modo sorprende la restauración del templo de Jerusalén por un rey pagano, en tiempos de Ciro. «En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino: "Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él y suba!"» (Segundo Libro de las Crónicas 36,22-23).

Jesús cruzará fronteras, atravesará el lago, irá a la otra orilla, se retirará a Tiro y a Sidón, llegará a Decápolis y enviará a sus discípulos a predicar el Evangelio a todos los pueblos: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28, 19).

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Te resistirás ante la invitación universal de Dios para subir a su templo santo? ¿Te descubres santuario de Dios, habitado por Él? ¿No sabes que eres templo del Espíritu Santo? ¿Vivirás inconsciente y ajeno al Misterio que te da la dignidad mayor, la semejanza divina?

ORACIÓN
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que canten de alegría las naciones porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.