Nochebuena

Nochebuena

Escrito el 24/12/2019
Equipo Editorial HN


(Isaías 9,1-3.5-6; Salmo 95; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14)
«Hoy nos ha nacido un Salvador. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, que trae la salvación para todos».

CANTAD, PROCLAMAD, CONTAD
Alégrense la humanidad, el cielo y la tierra, el mar y cuanto contiene, aplaudan los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega. En medio de tanto regocijo, contempla a María, que da a luz a su Hijo primogénito, lo envuelve en pañales y lo acuesta en un pesebre, señales para reconocer que el Niño que ha nacido es el Hijo de Dios. Estas fueron las consignas que recibieron los pastores: «Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

Ante la Palabra, me pregunto: ¿por qué repara el texto de una forma tan detallada en los gestos maternales? Y viene a mi memoria el pasaje que describe el modo con el que será tratado Jesús a la hora de su muerte: «[José de Arimatea] pidió el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca». Una descripción similar hacen los otros evangelios: «José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca» (Mateo 27,59-60).

Puede parecer extraño evocar esta noche el drama de la cruz, aunque muchos villancicos se atreven a cantar los dos acontecimientos juntos, y en los autos de Navidad se incluyen las donas de la Pasión como ofrenda del cielo. El que ha nacido es el Redentor, el Salvador. Por esta fusión de imágenes y momentos distantes en el tiempo, no en Dios, el Misterio de la Navidad es anticipo del Misterio Pascual. ¡Feliz Pascua!

LLAMADA A LA CONVERSIÓN
¿Con qué pañales envuelves a Dios humanado? ¿Dónde lo recuestas? ¿Cuáles son tus lienzos limpios, blancos, luminosos? Tu interior, ¿puede servir de pesebre, de resguardo, para que el Niño duerma?

ORACIÓN
Te adoro, Humanidad santísima, nacida de la Virgen María, Verbo de Dios hecho carne y vecino nuestro, Hijo de Dios venido a nuestro mundo, Jesucristo, revelación del amor de Dios. Te adoro, Señor Jesús, rostro resplandeciente del Padre. ¡Gloria a Dios en el cielo!