Evangelio del Día, Lunes 9 de marzo de 2020 - Sed misericordiosos

Evangelio del Día, Lunes 9 de marzo de 2020 - Sed misericordiosos

Escrito el 09/03/2020
Equipo Editorial HN


Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Reflexión del Evangelio de hoy

El profeta Daniel en un momento de oración reconoce la grandeza del Señor y confiesa el amor que Dios nos tiene; este reconocimiento es hoy para nosotros una invitación por parte de las lecturas que nos propone la Liturgia. Este texto hace un recorrido por las actitudes que hemos de tener en la oración: reconociendo que Dios nos ama y guarda su alianza con nosotros, reconociendo que somos pecadores y nos apartamos de los mandamientos de Dios, reconociendo que no escuchamos atentamente la Palabra de Dios.

Cuando reconocemos que el Señor es grande, descubrimos que nosotros somos pequeños. Al orar es preciso reconocer nuestra pequeñez, nuestra condición de pecadores; así el Profeta Daniel va descubriendo el pecado, la iniquidad, la maldad, la condición humana y en nuestra oración también nosotros por “ser pequeños” reconocemos que somos pecadores.

La súplica del salmista la hacemos nuestra y recordamos la compasión y el perdón que Dios nos otorga. La acción de gracias es nuestra respuesta.

Hijos de Dios Padre

Ubicado este pasaje evangélico después del discurso de la Bienaventuranzas, somos invitados como hijos de Dios Padre a ser misericordiosos como Él. Al comenzar la segunda semana de Cuaresma, el Evangelio nos recuerda la actitud que hemos de tener con el prójimo, invitándonos a través de las palabras de Jesús a ser compasivos y misericordiosos, a no juzgar y no condenar, a perdonar y a dar.

Luego añade el término “medida” para ayudarnos a entender que esa compasión, misericordia, juicio, condena o perdón que practiquemos con los demás es igual que la que recibiremos del Padre hacia nosotros. A pesar de afirmar que la medida que usemos será la que usen con nosotros, el juicio de Dios no es condenatorio sino que es un juez que nos justifica, y su misericordia nunca nos trata como merecen nuestros pecados, de hecho Jesús afirma que Dios es así: misericordioso y compasivo y su medida es generosa, colmada, remecida, rebosante.

Nuestra invitación para hoy es a ser buenos cristianos: perdonando, no condenando, siendo compasivos, no juzgando, siendo misericordiosos. Somos seguidores de Jesucristo, y sus palabras nos interpelan a preguntarnos por nuestra vida cristiana y nuestro seguimiento a Jesús.