Domingo de Ramos, Semana Santa 2020

Domingo de Ramos, Semana Santa 2020

Escrito el 05/04/2020
Equipo Editorial HN


Pasión de nuestro Señor

Jesucristo según san Mateo 26,14-27. 66
(El presente texto es un extracto del evangelio a modo de citas.)
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». «Tomad, comed: esto es mi cuerpo». «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre».
«Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea». «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Entonces se acercaron a Jesús y lo prendieron. Lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote.
«Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».
«Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».
«Es reo de muerte». Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.
«¿Eres tú el rey de los judíos?»
«Tú lo dices».
A Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
«Verdaderamente este era Hijo de Dios».


La liturgia del Domingo de Ramos une la entrada de Cristo en Jerusalén entre los gritos de «hosanna» de la gente y la lectura de la pasión de nuestro Señor. La gente lo aclama como rey, pero él, de hecho, cabalga sobre un asno. En la realeza de Cristo no hay nada que pudiera ser identificado con cualquier poder de este mundo. En efecto, su trono, en el cual está escrito el título de rey, será la cruz.”
Jesucristo es enviado por el Padre para manifestar su amor a los hombres, pero este amor se realiza en el don de Cristo en nuestras manos, mientras que los gritos de «hosanna» no consideran que la Pascua sea la forma del amor de Dios en la historia. Precisamente en esto consiste la tentación más grave: esperar la salvación evitando la Pascua y conocer a un Dios sin la Pascua. (Reflexión basada en Mateo 26,14-27. 66)

Padre de bondad, envía tu Espíritu Santo para que nos visite cuando estamos despiertos y cuando dormimos, y danos oídos para escuchar sus suaves inspiraciones y valentía para seguirlas.

PENITENCIA SUGERIDA PARA HOY  
Busca participar en una hora santa con tu familia para pedir la gracia de vivir profundamente la Semana Santa.

«La participación en la celebración común de la Eucaristía dominical es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Espíritu Santo».
(Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2182)